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Procedentes del
corazón mismo del continente americano, de la zona orinoco-amazónica,
ascendieron paulatinamente hacia la isla los primeros pobladores que se
autodenominaron taínos. Este grupo aborigen era el más avanzado
respecto a los otros dos asentamientos aborígenes: los guanacabeyes y
los siboneyes. Los guanahatabeyes, habitaban en las costas del occidente
de la isla y se distinguieron por el empleo de la concha para la
confección de sus utensilios y fueron pescadores y recolectores básicamente;
los taínos, mas adelantados, se destacaron en la alfarería y
constituyeron un pueblo principalmente agrícola y que se extendieron
por todo el país a partir del oriente y los siboneyes, que
desarrollaron una cultura intermedia. En general el desarrollo cultural
de estos pueblos fue muy bajo y no dejaron apenas huella. Se calcula que
sólo la población taína sobrepasara los 100 000 habitantes.
COLONIZACIÓN
ESPAÑOLA
Cristóbal
Colón desembarcó en la isla de Cuba el 28 de octubre de 1492,
durante su viaje inicial hacia el Nuevo Mundo. En honor a la hija de los
Reyes
Católicos, sus benefactores, Colón la llamó isla Juana, primero
de los diversos nombres que sucesivamente recibió; finalmente se llamó
Cuba como variante de su nombre aborigen: Cubanascnan.
Cuando Colón llegó por primera vez,
Cuba estaba habitada por los siboneys y los taínos,
grupos de lengua arawak.
La colonización de la isla comenzó en 1512, cuando el soldado español
Diego
Velázquez de Cuéllar fundó la ciudad de Baracoa.
Posteriormente fundaría otros asentamientos, como Santiago de Cuba
y La Habana. Los españoles convirtieron a Cuba en una base de
abastecimiento para sus expediciones a México y Florida. Los aborígenes
de la isla prácticamente se extinguieron a mediados del siglo XVI,
resultado de la explotación que sufrieron, así como de las
enfermedades que los españoles llevaron consigo. Esta situación
llevó a los colonizadores a importar esclavos para que realizaran
el trabajo de las minas y de las plantaciones.
A pesar de los frecuentes ataques
de los bucaneros
y de las unidades navales de varias potencias rivales, la isla
prosperó durante los siglos XVI y XVII. Los colonizadores,
por lo general, desobedecían las restricciones impuestas por las
autoridades españolas respecto a las actividades comerciales y
recurrían al comercio ilegal con los corsarios
y con las colonias vecinas. En 1763, después del final de la guerra
de los Siete Años, el gobierno español cambió su política
en la isla promoviendo la colonización, la expansión del
comercio y el desarrollo de la agricultura. Entre 1774 y 1817 la
población se incrementó de forma considerable: pasó de 171.000
habitantes, de los cuales más de 44.000 eran esclavos, a más de
550.000. Las restricciones al comercio fueron eliminadas de manera
oficial en 1817, lo que promovió aún más el avance económico y
cultural.
Durante la década de 1830 el
gobierno español se volvió cada vez más represivo, lo que
provocó un movimiento muy extendido entre los cubanos para
obtener la independencia. Este movimiento alcanzó un particular
impulso entre 1834 y 1838, durante el gobierno despótico del
capitán general Miguel
Tacón. Las rebeliones y conspiraciones contra el dominio
español caracterizaron la vida política cubana durante todo el
siglo. En 1844 un levantamiento de esclavos negros fue
brutalmente reprimido. Entre 1848 y 1851 surgió un movimiento
favorable a la anexión de la isla a Estados Unidos, que terminó
con la captura y ejecución de su máximo dirigente, el general
Narciso López. España rechazó varias veces las ofertas del
gobierno estadounidense para comprar la isla. En 1868 tuvo lugar
el grito
de Yara, primer levantamiento revolucionario dirigido por Carlos
Manuel de Céspedes, quien proclamó la independencia
cubana. La consiguiente guerra
de los Diez Años, muy costosa tanto para España como para
Cuba, finalizó en 1878 con la firma de la paz
de Zanjón, acuerdo que otorgó importantes concesiones a
los cubanos.
En 1871 se suspendió la
importación de mano de obra barata de China, en 1886 se abolió
la esclavitud
y en 1893 se proclamó la igualdad civil para negros y
blancos.
INDEPENDENCIA
Aunque las exitosas
rebeliones permitieron el establecimiento de algunas
reformas políticas, el descontento con el gobierno español
fue en aumento y el 23 de febrero de 1895, con el grito
de Baire, se reanudó el movimiento independentista
bajo la dirección del escritor y patriota José
Martí y del general Máximo
Gómez .
En abril de 1898 el
gobierno estadounidense intervino en favor de los
revolucionarios, provocando el inicio de la guerra
Hispano-estadounidense. La intervención fue
alentada por el hundimiento del Maine, buque de
guerra estadounidense que explotó de forma misteriosa
el 15 de febrero de 1898 en el puerto de La Habana. El
10 de diciembre de 1898 se firmó el Tratado
de París, acuerdo que puso fin al conflicto y que
significó la renuncia de España a la soberanía sobre
Cuba. Un gobierno militar estadounidense administró la
isla hasta el 20 de mayo de 1902, cuando la República
de Cuba se instauró formalmente bajo la presidencia de Tomás
Estrada Palma. La Constitución cubana de 1901
incorporó las consideraciones de la Enmienda
Platt que establecía las condiciones para la
intervención militar de Estados Unidos en Cuba cuando
lo considerara conveniente, el control estadounidense de
la política exterior de la isla y la instalación de
bases navales en la bahía de Guantánamo.

Durante la ocupación
estadounidense se lograron ciertas mejoras en el país,
como la erradicación de la fiebre amarilla. Simultáneamente,
numerosas empresas estadounidenses realizaron fuertes
inversiones en la economía cubana, adquiriendo así
el control de muchos de sus recursos, especialmente de
la creciente industria azucarera. El descontento
popular con esta situación se agravó a causa de los
frecuentes casos de fraude y corrupción de los políticos
cubanos. En agosto de 1906 se produjo la primera de
una serie de insurrecciones en contra del poder
conservador que gobernaba la República. Un mes después,
el gobierno estadounidense envió tropas a la isla,
que permaneció bajo su control hasta 1909. Otro
levantamiento tuvo lugar en 1912 en la provincia de
Oriente, provocando de nuevo la intervención de
Estados Unidos. Con la elección de Mario
García Menocal como presidente, el Partido
Conservador recuperó el poder en 1913. El 7 de abril
de 1917 Cuba entró en la I Guerra Mundial
participando al lado de los aliados.
INESTABILIDAD
CRECIENTE
Las constantes
dificultades económicas provocadas por el
absoluto control estadounidense de las finanzas,
la agricultura y la industria cubanas, caracterizó
el periodo siguiente a la I Guerra Mundial.
En una atmósfera de crisis, el líder del Partido
Liberal, Gerardo
Machado y Morales, realizó una campaña
electoral prometiendo varias reformas y fue
elegido presidente en noviembre de 1924. Las
condiciones económicas se deterioraron rápidamente
durante su administración y su principal logro,
un ambicioso programa de obras públicas, se
alcanzó gracias a los enormes préstamos del
extranjero. Antes de finalizar su segundo periodo
presidencial, asumió el control absoluto del
gobierno estableciendo una dictadura que reprimió
brutalmente toda oposición; sin embargo, en
agosto de 1933 un levantamiento general, que contó
con el apoyo del Ejército, le obligó a
exiliarse.
Después del
derrocamiento de Machado siguió un prolongado
periodo de enfrentamientos políticos, en el que
se produjeron frecuentes cambios de gobierno.
Durante este periodo Estados Unidos derogó la
Enmienda Platt para tratar de calmar el
descontento popular en la isla. Asimismo se
alcanzó cierto grado de estabilidad en el país
después de que el Senado, controlado por Fulgencio
Batista Zaldívar, acusara en 1936 al
presidente Miguel Mariano Gómez de comisión de
delitos en el desempeño de sus funciones. Con
el apoyo de Batista, general en jefe del Ejército
cubano y auténtico dueño del poder, el nuevo
presidente Federico
Laredo Bru, puso en marcha un programa de
reformas sociales y económicas. Batista triunfó
en las elecciones presidenciales de 1940,
venciendo a Ramón
Grau San Martín, el candidato de la oposición.
Ese mismo año, la promulgación de una nueva
Constitución contribuyó aún más a disminuir
la tensión política.
En diciembre de
1941 el gobierno cubano declaró la guerra a
Alemania, Japón e Italia; posteriormente, en
1945 se convirtió en uno de los miembros
fundadores de la Organización de las Naciones
Unidas. La elección presidencial de 1944
supuso el triunfo de Grau San Martín,
candidato de una amplia coalición de
partidos. En 1948 Cuba se integró en la Organización
de Estados Americanos (OEA).
Las
fluctuaciones del precio del azúcar en el
mercado mundial, junto con el aumento
progresivo de la inflación, mantuvieron muy
inestable la situación política en la época
de posguerra. Carlos Prío Socarrás, miembro
del Partido Auténtico y ministro del gobierno
de Grau San Martín, fue elegido presidente en
junio de 1948. Poco después de su toma de
posesión decretó una reducción del 10% en
los precios de los artículos de consumo en un
intento de reducir la inflación. No obstante,
el coste de la vida continuó en aumento
provocando el descontento social y la
violencia política.
EL
RÉGIMEN DE BATISTA
En marzo de 1952 el antiguo presidente
Batista tomó de nuevo el poder con el apoyo del Ejército. Batista
suspendió la Constitución, disolvió el Congreso e instituyó un
gobierno provisional, prometiendo elecciones para el año siguiente.
Después de fracasado el ataque al cuartel de Moncada dirigido por el
joven abogado Fidel
Castro, que se llevó a cabo el 26 de julio de 1953 en la provincia
de Oriente, el régimen parecía asegurado y, cuando la situación política
se calmó, Batista anunció que las elecciones se realizarían a finales
de 1954. Su principal oponente, Grau San Martín, renunció a la campaña
justo antes de las elecciones, denunciando que se atemorizaba a sus
seguidores. Batista fue entonces reelegido sin ninguna oposición y tras
su toma de posesión, el 24 de febrero de 1955, restableció la
Constitución y otorgó amnistía a los prisioneros políticos; entre
ellos se encontraba Fidel Castro, que se exilió primero en Estados
Unidos y después en México.
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A mediados de la década de 1950
Batista trató de consolidar su régimen instituyendo un programa de
desarrollo económico que, junto con la estabilización del precio
mundial del azúcar, mejoró la economía y la situación política de
Cuba. Sin embargo, muchos no olvidaban el origen violento de su poder.
El 2 de diciembre de 1956 Castro desembarcó en la isla en el buque Granma
junto con 80 insurgentes más, entre los que se encontraba Ernesto
Che Guevara; tras ser derrotado por el Ejército, Castro y otros
supervivientes se adentraron en la sierra Maestra, donde organizaron
el Movimiento 26 de Julio, llamado así para conmemorar el
levantamiento de 1953. Durante el siguiente año las fuerzas de Castro
utilizaron la guerra
de guerrillas para enfrentarse al gobierno de Batista y obtuvieron
un considerable apoyo popular. |
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El 17 de marzo de 1958, Fidel Castro
hizo un llamamiento a la rebelión general; sus fuerzas lograron
constantes triunfos y el 31 de diciembre Batistarenunció al gobierno
y huyó del país. Se estableció un gobierno provisional y a mediados
de febrero de 1959 Castro se convirtió en primer ministro.
CUBA
BAJO EL RÉGIMEN DE CASTRO
El régimen de Castro pronto mostró
su tendencia izquierdista. La reforma agraria promulgada en los
primeros años afectó principalmente a los intereses
estadounidenses en la industria del azúcar; Castro prohibió el
establecimiento de plantaciones controladas por compañías de
accionistas no cubanas y disminuyó el apoyo a la producción de
azúcar en favor de otros cultivos alimenticios.
RUPTURA
CON ESTADOS UNIDOS
En 1960 el gobierno cubano
nacionalizó todas las compañías estadounidenses de la isla,
medida a la que Washington respondió con la imposición de un
embargo
comercial. En enero de 1961 se rompieron totalmente las
relaciones diplomáticas entre ambos países y el 17 de abril
1.300 exiliados anticastristas, apoyados y entrenados por
Estados Unidos, llevaron a cabo en el sur de Cuba el desembarco
de bahía de Cochinos.
En otoño de 1962 las
relaciones entre ambos países se volvieron aún más
tensas, cuando Estados Unidos comprobó que Cuba había
instalado en su territorio mísiles de origen soviético. El
presidente estadounidense John
F. Kennedy anunció entonces el bloqueo
naval de la isla para evitar la llegada de más barcos soviéticos
con armas. Después de varios días de negociaciones,
durante los cuales la guerra nuclear parecía inminente, el
presidente soviético Nikita
S. Jruschov aceptó el 28 de octubre desmantelar y
eliminar las bases de mísiles, a cambio de la promesa del
presidente Kennedy de no invadir la isla. Durante la década
de 1960 las relaciones con Estados Unidos siguieron siendo
hostiles; en 1962 Cuba fue expulsada de la Organización de
Estados Americanos (OEA) debido a la presión que el
gobierno estadounidense ejerció en contra del régimen de
Castro. En 1965, por mediación de la Embajada de Suiza en
Cuba, los gobiernos de ambos países acordaron permitir a
los cubanos emigrar a Estados Unidos: más de 260.000
salieron del país antes de que el puente aéreo se diera
por terminado de manera oficial en abril de 1973.
PERIODO
DE AISLAMIENTO
Muchas de las actuaciones
políticas de Castro distanciaron a Cuba de algunos países
de Latinoamérica, aunque fueron aplaudidas por muchos
sectores populares del continente. Después de ser
expulsado de la OEA, el gobierno de Castro fue acusado
de intentar fomentar la revolución en Venezuela,
Guatemala y Bolivia, país donde el Che, que dirigía un
grupo guerrillero, fue capturado y asesinado en 1967.
Mientras tanto, Cuba continuó dependiendo de la ayuda
económica de la Unión Soviética y de los países del
bloque socialista. En 1972 se firmaron varios pactos con
la URSS que garantizaban la asistencia financiera soviética,
el desarrollo comercial entre ambos países y la prórroga
de los pagos de la deuda cubana; además, Cuba se
convirtió en miembro del COMECON,
Consejo de Ayuda Mutua Económica.
El I Congreso del
Partido Comunista Cubano se realizó a finales de 1975
y un año después se adoptó una nueva Constitución
nacional que incrementó el número de provincias de 6
a 14 y creó la Asamblea Nacional, la cual celebró su
primera sesión en diciembre de 1976 y eligió a Fidel
Castro como jefe de Estado y de gobierno.
FIN DEL
AISLAMIENTO INTERNACIONAL
A mediados de la década
de 1970 Cuba emergió del aislamiento diplomático.
En julio de 1975, durante una reunión realizada
en la capital costarricense de San José, la OEA
aprobó una resolución de libertad de acción con
la que se modificaba el embargo comercial a Cuba y
otras sanciones impuestas en 1964 por esta
organización. Las relaciones con Estados Unidos
también comenzaron a mejorar; las restricciones
en los viajes a Estados Unidos se hicieron más
flexibles y, en septiembre de 1977, los dos países
abrieron delegaciones en las capitales
respectivas. No obstante, Estados Unidos advirtió
a Cuba que las relaciones no podrían normalizarse
hasta que sus demandas respecto a las propiedades
estadounidenses nacionalizadas fueran satisfechas
y Cuba limitara o pusiera fin a sus actividades en
África.
PRESENCIA
CUBANA EN ÁFRICA Y EN AMÉRICA
A mediados de
la década de 1960 habían comenzado a llegar
asesores militares cubanos al continente
africano, principalmente a Angola y Etiopía.
Castro envió militares que formaron parte de
la guardia personal de figuras como el
presidente congoleño Alphonse Massamba-Débat.
No obstante, no fue sino hasta 1975 cuando las
fuerzas de combate cubanas entraron en plena
acción en el continente, apoyando al gobierno
marxista de Angola. Posteriormente, las tropas
cubanas reforzaron al régimen marxista de
Etiopía, que resultó vencedor en su guerra
contra Somalia en la región de Ogadén. En
1980 las actividades cubanas se habían
extendido hasta el Oriente Próximo,
concretamente a Yemen del Sur. Por lo general,
la presencia cubana en el continente africano
fue interpretada por Occidente como la punta
de lanza de un creciente dominio soviético en
la región. Como recompensa, Cuba recibió del
gobierno soviético ayuda económica por valor
de cerca de 3 millones de dólares diarios. En
1979, y a pesar de su estrecha relación con
la URSS, Cuba fue la sede de la VI Cumbre
de la Organización
de Países No-Alineados, en la cual Fidel
Castro fue elegido presidente para los
siguientes tres años.
En 1980
Castro modificó temporalmente las
restricciones de salida del país; cerca de
125.000 cubanos huyeron a Estados Unidos
antes de que el flujo volviera a ser
detenido, en lo que se conoce como “éxodo
del Mariel”. Nuevamente las relaciones con
este país se deterioraron, cuando el
gobierno estadounidense acusó a Cuba de
ayudar a los rebeldes izquierdistas de El
Salvador; otro punto sensible en las
relaciones entre ambos países fue la ayuda
brindada por asesores cubanos al gobierno sandinista
de Nicaragua. Además, en octubre de 1983
cientos de trabajadores de la construcción
y personal militar cubanos fueron obligados
a abandonar Granada
después de la invasión de la isla por las
tropas de Estados Unidos.
FIN DE
LA AYUDA SOVIÉTICA
En abril
de 1989, con motivo de la visita del
presidente soviético Mijaíl
Gorbachov a La Habana, ambos países
firmaron un tratado de amistad por 25 años,
aunque Fidel Castro rechazó
abiertamente la aplicación de las
reformas políticas y económicas que
Gorbachov había establecido en la URSS.
En julio de ese año cuatro oficiales
del Ejército fueron ejecutados y otros
diez sentenciados a prisión acusados de
contrabando y tráfico de drogas, el
peor escándalo desde que Castro había
llegado al poder. Con el colapso de la
URSS a principios de la década de 1990,
las ayudas y subsidios comerciales del
bloque soviético a Cuba llegaron a su
fin y las fuerzas soviéticas fueron
gradualmente retiradas del país.
Posteriormente, Estados Unidos endureció
aún más las sanciones en contra de las
relaciones comerciales con Cuba y en
noviembre de 1992 la Asamblea General de
la ONU aprobó una resolución pidiendo
el cese del embargo estadounidense.
Estas resoluciones condenatorias de la
ONU se repitieron de forma consecutiva
en los años posteriores. En 1993 todas
las tropas soviéticas enviadas a Cuba
durante la crisis
de los mísiles ya habían sido
retiradas.
PERSISTENCIA
DEL EMBARGO ESTADOUNIDENSE
Durante
1993 y 1994 se produjo la denominada
“crisis de los balseros”: miles
de cubanos cruzaron el estrecho de
Florida después de que fueran
levantadas las restricciones de
salida; sin embargo, las continuas
limitaciones impuestas por Estados
Unidos a la entrada de ciudadanos
cubanos en ese país incumplían los
acuerdos migratorios a los que se
había comprometido después del “éxodo
del Mariel”. Esta situación llevó
a los gobiernos cubano y
estadounidense a mantener
conversaciones bilaterales, cuyo
resultado fue un nuevo acuerdo que
normalizó la situación.
En
1996 el Congreso de Estados Unidos
aprobó la ley Helms-Burton, que
profundizó en el boicot económico
ya existente al pretender
penalizar a las empresas que
mantuvieran relaciones comerciales
con otras (filiales o no)
radicadas en la isla. La Unión
Europea, en clara oposición,
presentó una serie de medidas
aprobadas por los ministros de
Asuntos Exteriores de los países
miembros para neutralizar los
efectos de esta ley. Esta
normativa no ha sancionado todavía
a ninguna de las empresas que
comercian con Cuba, pero sí ha
disuadido a aquellas que desean
tener relaciones comerciales con
la isla.
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En
enero de 1998 el papa Juan
Pablo II realizó una
histórica visita a la isla de
Cuba, durante la cual se mostró
a favor de un cambio de la política
de Estados Unidos hacia la isla
por “lesionar a los más
necesitados”. Fidel Castro
criticó el embargo
estadounidense, al que calificó
como “genocidio con el que se
intenta rendir por hambre al
pueblo cubano”. El Papa celebró
varias misas multitudinarias,
pidió la reconciliación de
todos los cubanos y destacó la
importancia capital del
catolicismo en la formación última
de la nación. Asimismo, solicitó
la liberación de los presos políticos
que llevaran más tiempo en las
cárceles cubanas, petición que
fue llevada a efecto de manera
parcial semanas después por el
régimen castrista. |
Entre
los meses de julio, septiembre
y octubre de ese año la isla
caribeña se vio sacudida por
una serie de desastres
naturales: así, cerca de un
millón de personas se vieron
afectadas por la devastadora
sequía que afectó durante
los meses estivales a las
provincias del Oriente insular
(Holguín, Las Tunas, Guantánamo,
Granma y Santiago de Cuba).
Buena parte de las cosechas se
perdieron y la escasez de agua
potable obligó al
abastecimiento de la población
y de la cabaña ganadera
mediante de camiones cisterna.
Poco
después, el huracán Georges
alcanzó, procedente de la
República Dominicana y Haití,
el territorio cubano,
concretamente las ya
damnificadas provincias
orientales, dejando a su
paso grandes inundaciones y
destrozos, lo que provocó
graves pérdidas en la
economía cubana, que
vinieron a añadirse a los
dañinos efectos de la
prolongada sequía.
La
ciudad de La Habana fue la
sede de la IX Cumbre
Iberoamericana de Jefes de
Estado y de Gobierno,
celebrada en noviembre de
1999. Tan sólo acudieron
a ella 21 mandatarios,
entre los que se
encontraba el rey Juan
Carlos I, el primer
monarca español que visitó
la isla, y por diversas
razones faltaron cinco
presidentes americanos
(los de Chile, Argentina,
Nicaragua, Costa Rica y El
Salvador). Al término de
la Cumbre, los asistentes
firmaron la llamada
Declaración de La Habana,
que entre otras
afirmaciones instaba al
gobierno estadounidense a
poner fin a la aplicación
de la ley Helms-Burton.
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