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Entrevista A Orishas Tras La Grabación
De "Emigrante". -Viviendo cada
uno en un sitio distinto, ¿cómo logran compaginarse? -Es fácil.
Además, estamos casi todo el año de gira, y cuando tenemos unos días libres
cada uno se va a su ciudad para calmar los ánimos. -¿Cómo es la
vida de un músico cubano en Europa? -Nosotros hemos
tenido suerte. Llevamos seis años aquí, y desde el principio este proyecto
marchó muy bien. Cuando llegas a este continente debes adaptarte a otra
mentalidad, a otra forma de vida, a otro idioma. En realidad el músico cubano
trabaja bastante, y más ahora que el fenómeno latino está de moda. -¿Cómo ha
influido Europa en su música? -En nuestro
primer disco no mucho, porque acabábamos de llegar y no habíamos escuchado qué
sucedía en la escena musical europea en general. En este segundo sí que se
nota más. Cantamos una serie de experiencias profesionales y humanas,
acumuladas durante dos años de giras, que han influido yo creo que
positivamente en el trabajo de Orishas. Quiero decir que musicalmente
consideramos que el disco está mucho más trabajado, y con el añadido de todas
estas experiencias, pues hemos compartido escenario con Iggy Pop, Manu Chao,
P-18, Sargento García... También aprendes viendo la reacción del público. En
cuanto a los textos, ahora cantamos toda una serie de experiencias positivas y
negativas con relación a la situación del emigrante en Europa, con respecto a
la mujer, a la falta de derechos. A Cuba nos llega poca información de fuera.
Cuando uno sale de allí te das cuenta de las cosas que pasan en países que
supuestamente son ricos, países capitalistas, y la diferencia con un país del
tercer mundo como Cuba, que no hay dinero, que no hay economía, un país
monoproductor, y donde, sin embargo la situación social es mucho menos
complicada que en Europa en general. -¿Han tratado
con colectivos de emigrantes? -De hecho,
nosotros somos emigrantes, es una cosa que nos ha tocado vivir directamente en
nuestra piel. -Pero su
situación es privilegiada. -En cierto modo
es privilegiada, pero cuando alguien no nos conoce, somos tan emigrantes como
otro cualquiera. Yo voy a la comisaría de policía y me tratan tan mal como a
un colombiano o como a un latinoamericano. Pero eso es más feo todavía. Porque
te tratan diferente si eres famoso. No sólo se trata de racismo, sino también
de materialismo. Porque ahora viene un jeque árabe con millones de dólares y
ya no es un árabe, es un millonario. Y por supuesto que somos privilegiados
hasta cierto punto, por lo que he dicho, y la parte buena de ser privilegiados
es que nosotros podemos decir lo que vemos, lo que sentimos y lo que oímos,
podemos expresarnos con nuestra música. También nos ponemos en el pellejo de
emigrantes que no son ni jeques árabes ni cantantes como Orishas y tienen que
tragarse todo lo que ven y todo lo que sufren. Eso lo vemos día a día con las
leyes de inmigración que saca España, que saca Francia o cualquier otro país,
y vemos que nos tratan como si fuéramos personas que no conocieran, habiendo
sido España casi el primer país emigrante, cuando casi tres millones de españoles
emigraron cuando la dictadura de Franco. ¿Quiénes son más emigrantes que quiénes?
Todo eso lo trata de reflejar nuestro disco, preguntarnos por qué tú si puedes
colonizarme, sí puedes terminar con la raza de mi país, y traer otra raza, y
en cambio yo vengo a tu país a buscarme un medio de supervivencia y tú no me
dejas, me pones trabas, me pones mil leyes que me cierran el camino hasta el
punto de decir me voy, porque no tengo ningún derecho en esta sociedad. -¿Cómo son
percibidos en su tierra, en Cuba? -Cuando
estuvimos allí de gira hicimos dos conciertos para el pueblo y tres para el área
de turismo. A uno de ellos acudieron 40.000 personas, así que puede imaginarse
la atracción que ha tenido el pueblo cubano con respecto a nuestro trabajo. Fue
emocionante. Todo el mundo conocía los textos, todo el mundo nos aclamaba, estábamos
emocionados. -¿Han notado
allí su influencia? -Sí, sobre
todo en los músicos que siguen las nuevas tendencias. Hemos servido de pauta
para la creación música cubana y latina. -El interés
internacional por el viejo son cubano ¿ha provocado el arrinconamiento de estos
nuevos músicos? -Ha traído
consecuencias positivas y negativas para la música cubana. Por una parte toda
representación de música cubana en escenarios internacionales es una muestra
de lo que está pasando en Cuba, del tesoro musical que tenemos. Eso ha ayudado
mucho. Buenavista Social Club demostró al mundo entero que existe Cuba, con una
música caliente, que mueve a la gente. Por otra parte, la mayoría de los
medios se dirigen casi exclusivamente hacia Buenavista y se le le dan menos
importancia a otras agrupaciones que llevan por lo menos treinta años en todas
las emisoras de radio. La prensa no se da cuenta de que hay otras cosas en Cuba,
como una nueva generación de músicos que merecen también la atención. -¿Qué paso
Liván, el que fuera cuarto componente del grupo? -Dejó el
proyecto y se fue. No fue capaz de soportar toda la presión de giras, promoción,
relación entre nosotros, profesional y de amistad, y decidió dejar el grupo
para hacer su propio proyecto. No sabemos qué pasa con él, no tenemos
noticias. -¿Se ha
notado su falta? -Al principio sí
nos encontramos con dificultades, porque estábamos en el cuarto concierto de la
gira y teníamos por delante 22 conciertos, y nos dejó colgados. Así que el
resto de la banda tuvo que distribuirse las partes que tenía que cantar él, y
aprenderlas en la carretera. Eso duró un par de semanas, luego todo volvió a
su cauce. -¿Cuáles son
las diferencias fundamentales entre los dos discos? -El primero
estaba mucho más dirigido a los problemas sociales de la juventud, sobre todo
en Cuba, las dificultades que se le presentan a los jóvenes para salir
adelante. Teníamos una visión mucho más clara de lo que sucedía en Cuba y
además era nuestra intención, dar una imagen de lo que ocurría pero sin
exagerar, sin esconder nada y siempre de una manera positiva, sin atacar el
sistema. El segundo disco, después de dos años y medio de gira y seis años
viviendo en Europa, trata sobre problemas más globales. Nuestras vivencias son
las que más marcan las diferencias. En cuanto a música, la evolución viene
dada por las condiciones que existen aquí, que no es que sean más europeas,
sino más amplias. Por eso hay más violines, más instrumentos de cuerda. Las
perspectivas musicales son más abiertas, tocamos un poco el lado funk, rock,
reggae... -Se ha
suavizado incluso la portada. -Este disco está
mucho más razonado, primero en cuanto a dirección vocal. Es más melódico.
Con todos los desastres que ocurren hoy en día en el mundo y que aparecen en
los diarios, desde Irak, Israel, Bin Laden, el terrorismo de ETA, etcétera,
pensamos que era mejor introducir un disco en el mercado con letras que no
fueran tan agresivas, porque vivimos una violencia continua, diaria, que
introducir algo con violencia. Es mejor que la gente piense "voy a escuchar
a Orishas porque necesito relajarme". -Lo que es cierto es que sus conciertos son bastante potentes. -Son
trescientos kilos de música cubana, moderna, y sin perder nunca el sentido de
la orientación del grupo, que es mantener el lado pop del grupo. Por un lado
tenemos un dj, y por otro el lado percutivo, mezcla de sonidos cubanos y
africanos. Todo ello forma un colectivo que cuando sale a escena son cien kilos
de energía pura, y es lo que ha labrado el nombre de Orisha. La gente cada vez
que va a un concierto de Orishas salen diciendo: "voy a comprarme el
disco". Orishas se caracteriza por ser un grupo de directo, más que por
vender millones de discos. Nos gusta el contacto con el público, nos hace
sentir placer. Por Pablo MARTÍNEZ PITA |