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Sacrificio El
sacrificio de animales es solo una pequeña parte de la definición
mucho mas amplia de lo que es el ebo (sacrificio u ofrenda) en la religión. Hay
muchas categorías de ebo. Estas son ofrendas como addimu, que puede
incluir velas, frutas, dulces o cualquier numero de artículos o
acciones que puedan ser apreciadas por las deidades u orishas en
la religión. A través de la adivinación, los orishas
pueden pedir una fruta o plato favorito, o pueden requerir que la
persona le preste atención a un consejo que le hayan dado. A
veces, pueden pedir que la persona deje de ingerir bebidas alcohólicas
o cualquier otra practica que no sea aconsejable para este individuo.
Pueden requerir que una persona use cierto tipo de joyas, reciba
iniciaciones o cualquier número de otras cosas. O pueden pedir el
sacrificio de un animal, usualmente un pollo o una paloma, para que así
el orisha venga en su socorro. Como regla, el sacrificio de animales se
realiza solo en situaciones de envergadura, como por ejemplo enfermedad
o serio infortunio. Los animales también son ofrecidos cuando un
nuevo sacerdote es consagrado al servicio de su orisha durante el
proceso de nacimiento o iniciación. En todo nacimiento, hay
sangre. En
nuestra sociedad moderna nos hemos distanciado del concepto de la
muerte. Aun nuestros muertos son embalsamados para hacerlos lucir como
vivos. Cuando compramos carnes para comer o piel para usar se han
procesado de antemano para apartar del comprador el hecho de que una
vida fue tomada para que otra pueda vivir. Las carnes son
envueltas en plástico con un pequeño papel toalla para absorber la
sangre que pueda recordar al comprador de la muerte del animal. Al
comprador también se le mantiene ignorante de las circunstancias que
rodearon la vida del pobre animal y, por supuesto, su muerte. Cuando
los animales son sacrificados en el matadero hay muy poco respeto o
consideración por ese animal, lo único que importa es que los animales
sean sacrificados de una forma barata y en grandes cantidades para
suplir el siempre creciente mercado de las carnes. En otras
palabras, estos animales también son sacrificados, aunque la única
deidad venerada en este caso es la ambición. También debemos
tener en cuenta que solamente la industria avícola mata más animales
en un día de lo que la religión ha sacrificado a través del mundo en
los últimos siglos. Por
otra parte, cuando un animal es sacrificado en La Regla Lucumí es hecho
ante todo con el máximo respeto. Respeto por el Orisha al que se
le ofrece el sacrificio de esta vida y respeto por la pequeña ave cuya
vida es tomada para que nosotros podamos vivir mejor. Se debe
cuidar bien al animal porque es propiedad del orisha. De hecho,
algunas veces el orisha dirá que el animal no debe morir, sino vivir
con la persona, y el orisha espera que ese animal como suyo, sea bien
cuidado y mimado. Al
comienzo del sacrificio, cuando se trae el animal, hay una canción y
acción que se interpreta en reconocimiento de que un día nuestras
vidas serán tomadas de súbito de manera parecida a la de los animales. En
este sentido esta religión difiere muy poco a la de los indígenas
americanos. En esto hay un respeto por toda vida, y un respeto por
la muerte que debe llegarnos a todos, incluyendo a nosotros mismos. Después
del sacrificio, si el animal no fue utilizado para limpiar a la persona
de enfermedad o infortunio, es comido por todos los participantes. Si
por lo contrario, fue utilizado para limpieza, el animal se lleva al
lugar que el orisha solicite para completar el ofrecimiento. Este
animal no debe ser comido porque estaríamos comiendo la enfermedad o el
infortunio que fue removido de esa persona. Así
sea el ebo algo tan sencillo como una manzana o un pequeño pollo,
siempre debe ser ofrecido con las dos manos y un corazón abierto. |