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Los Orishas son los emisarios de
Olodumare,
o Dios Omnipotente. Ellos gobiernan las fuerzas de la naturaleza y los asuntos
de la humanidad. Se reconocen a si mismos y son reconocidos a través de sus
diferentes números y colores, los cuales son sus marcas, y cada uno tiene sus
comidas favoritas y otras cosas que les gusta recibir en forma de ofrendas y
regalos. En conformidad, sus seguidores hacen ofrendas en la forma a la
cual ellos están acostumbrados, como siempre las han recibido, para que así
ellos reconozcan sus ofrendas y vengan en su ayuda. Se comprende mejor a los Orishas
observando las fuerzas de la naturaleza que ellos gobiernan. Por ejemplo, se
puede aprender mucho sobre Oshún y sus hijos estudiando los ríos y
arroyuelos que ella gobierna, y observando que a pesar de que ella siempre
fluye en dirección hacia su hermana Yemayá (el Mar), lo hace dentro de su
propia ruta indirecta. También se puede observar como la riada o inundación
repentina reflejan sus cambiantes estados de ánimo. Los Orishas son las deidades adoradas
por el Santero y el Babalawo. Cada Santo requiere su ritual adecuado a su
sacralización. En el Panteón Yoruba existían 201 Deidades, pero en
América, sólo se conocen 32. Los principales Orishas son: Elegba Elegba (también llamado Eleggua o Eleggua) es el
dueño de los caminos y puertas en este mundo. El es el depositario del
Ashe. Los colores rojo y negro o blanco y negro son suyos, y codifican
su naturaleza contradictoria. En particular, Elegba se erige en la encrucijada
de los humanos y lo divino, pues el es el infantil mensajero entre los dos
mundos. En este papel, no es sorprendente que tenga una relación muy
estrecha con el orisha de la adivinación, Orunmila. Nada puede hacerse
en ninguno de los dos mundos sin su permiso. A Elegba siempre se le hace
sacrificio propiciatorio y es llamado antes que ningún otro orisha, pues el
es el que abre las puertas entre los mundos y abre nuestros caminos en la
vida. El se reconoce a si mismo y es reconocido por los números 3 y 21. Ogún Ogún es el dios del hierro, la guerra y las
faenas. El es el dueño de toda la tecnología, y como esta tecnología
forma parte de su naturaleza, es casi siempre utilizada primero en
guerras. Así como Elegba abre los caminos, es Ogún el que limpia los
caminos con su machete. A Ogún se le reconoce en el numero 7, y sus
colores son verde y negro. Oshosi Oshosi es el tercer miembro del grupo de Orishas
conocido como Guerreros, y es recibido junto con Elegba, Ogún y Osun para
proteger al iniciado en Guerreros, y así abrir y limpiar sus caminos.
Oshosi es el cazador y explorador de los Orishas, y asume el papel de
traductor para Obatalá, con el cual tiene una relación muy estrecha.
Sus colores son azul y amarillo. Obatalá Obatalá es el padre bondadoso de todos los Orishas y
de la humanidad. El es también el dueño de todas las cabezas y las
mentes. Aunque fue Olorun el que creo el universo, Obatalá fue el
creador del mundo y de la humanidad. Obatalá es la fuente de todo lo que es
puro, sabio, apacible y compasivo. No obstante, el tiene un aspecto guerrero a
traves del cual impone justicia en este mundo. Su color es blanco, al
cual a veces se le da realce con rojo, morado u otros colores para diferenciar
sus diferentes caminos. Blanco es el color mas apropiado para Obatalá,
pues además de contener todos los colores del arco iris, esta por encima de
ellos. Obatalá es también el único orisha que tiene caminos
masculinos y femeninos. Oyá Oyá es la soberana de los vientos, el remolino y las
puertas del cementerio. Su numero es el 9, el cual le da el titulo de Yansa o
"Madre del Nueve", en el cual ella gobierna a Egun o los
muertos. También es conocida por los colores marrones o castaños,
diseños floridos y nueve colores diferentes. Ella es una guerrera feroz que
cabalga a la guerra con Changó (comparte los relámpagos y el fuego con él)
y fue en una ocasión la esposa de Ogún. Oshún Oshún reina las aguas dulces del mundo, los arroyos,
manantiales y ríos, personificando el amor y la fertilidad. Ella es
también a quien nosotros acudimos en busca de ayuda en asuntos
monetarios. Es la más joven de los Orishas femeninos, pero retiene el
titulo de Iyalode o gran reina. Oshún cura con sus dulces aguas y con
la miel, de la cual es también poseedora. Es la femme fatale de los
Orishas y una vez salvo al mundo seduciendo a Ogún para que saliese de los
bosques, utilizando todas sus artes femeninas para ello. Y, en su camino
o manifestación como Ibu Kole, salvo al mundo de la sequía volando hasta el
cielo (en el proceso, se convirtió en un buitre). Ikole significa
"Mensajera de la Casa" (de Olodumare). Por esta razón, todos
los que son iniciados como sacerdotes, sin importar cual sea el orisha que
rija su cabeza, deben ir al rió y darle cuenta a Oshún de lo que van a
hacer. Ella se reconoce a si misma en los colores amarillo y oro, y su
numero es el cinco. Los pavos reales y los buitres son suyos, y
frecuentemente se utilizan para representarla. Yemayá Yemayá vive y reina en los mares y los lagos.
Ella también domina la maternidad en nuestras vidas y es la Madre de
Todos. Su nombre, una versión corta de Yeye Omo Eja significa "La
Madre cuyos Hijos son los Peces", nombre que refleja el hecho de que sus
hijos son innumerables. Toda la vida comenzó en el mar, el liquido
amniótico dentro del vientre de la madre es una representación del mar,
donde el embrión se debe transformar y evolucionar en forma de pez antes de
convertirse en un bebé humano. De esta forma Yemayá se revela a si
misma como la verdadera madre de todos. Ella, y la raíz de todos los
caminos o manifestaciones, Olokun, es la fuente de todas las riquezas, las
cuales Yemayá liberalmente entrega a su pequeña hermana Oshún. Se
viste con siete faldas o sayas azules y blancas y, como los mares y lagos
profundos, ella es profunda y desconocida. En su camino como Okuti ella
es la reina de las brujas, llevando dentro de ella secretos profundos y
oscuros. Changó Quizás el más "popular" de los Orishas,
Changó gobierna los relámpagos, los truenos, el fuego, los tambores y la
danza. El es un orisha guerrero de inteligencia o ingenio agudo,
temperamento irascible y la personificación de la virilidad. Changó
tomo la forma del cuarto Alafin (rey supremo) de Oyo en la tierra durante un
tiempo. El esta casado con Obba, pero mantiene relaciones amorosas con
Oyá y Oshún. Changó es un orisha extremadamente fogoso y de voluntad
fuerte, que ama todos los placeres del mundo: el baile, los tambores,
las mujeres, los cantos y la comida. El es ocanani con Elegba, lo cual
significa que son de un mismo corazón. Cuando se contempla la rapidez
con la cual el rayo cae en un árbol, o con la que el fuego brama a través de
un área, uno ha presenciado el temperamento de Changó en acción. Aunque el
negocio el Tablero de Ifa con Orunmila a cambio de la facultad del baile, sus
hijos tienen una habilidad innata para la adivinación. En
reconocimiento de la grandeza de este rey, todos en la religión se yerguen en
la punta del pie (o se levantan del asiento si están sentados), a la mera
mención de su nombre. Sus colores son el rojo y el blanco, y el se
reconoce a si mismo en los números cuatro y seis. A menudo se le
representa por un hacha doble. Orunmila Orunmila es el orisha de la sabiduría y la adivinación. El fue el único orisha al que se le permitió ser testigo de la creación del universo por Olorun, y se comporta también como testigo de nuestros destinos en desarrollo. Este es el origen de su titulo de Eleri Ipin, o "Testigo del Destino en su Creación". Sus sacerdotes, los babalawos o "Padres de los Secretos", deben dedicarse enteramente a la practica de la adivinación y las artes relacionadas. A través del Tablero de Ifa, sus sacerdotes desvelan los secretos del universo y los secretos del despliegue de nuestras vidas. Sus colores son el verde y el amarillo, los cuales reflejan la relación de Orunmila con Osayin (los secretos del mundo de las plantas) y con Oshún, la cual es su apetevi, con la cual el sostiene una relación extremadamente cercana. Orunmila es sabiduría y Oshún es conocimiento, pues la sabiduría sin el conocimiento es ineficaz, y aquel que tenga conocimiento sin sabiduría es un peligro para si mismo y para otros. |